Mis libros de 2016

El otro día leí una columna de Javier Rodríguez Marcos en la que decía: “Todo resumen de fin de año es, además de un autorretrato, un discutible ejercicio de optimismo”. Creo que los libros que han marcado mi año van más en sintonía con lo primero que con lo segundo.

– ‘Preparación para la próxima vida’, de Atticus Lish (Sexto Piso). Una historia de amor sin esperanza ni atisbo de felicidad. La manera en que Lish narra los demonios interiores del protagonista masculino llegó a obsesionarme.

– ‘Tú no eres como otras madres’, de Angelika Schrobsdorff (Errata Naturae). La historia de Else -y de sus hijas y sus maridos y sus amantes- en el Berlín de entreguerras. Una mujer que vivió como le dio la gana pero a la que la realidad terminó atrapando.

– ‘Memoria de chica’, de Annie Ernaux (Cabaret Voltaire). Es una de esas novelas cortas que esconden una bofetada en cada página. Sobre lo difícil que puede ser para una chica ser aceptada.

– ‘Y eso fue lo que pasó’, de Natalia Ginzburg (Lumen). Una de las mejores cosas de 2016 ha sido descubrir a Ginzburg. Éste, ‘Querido Miguel’ o ‘Léxico familiar’ son maravillosos.

– ‘Apropiación indebida. Una novela sobre el amor’, de Lena Andersson (Alfaguara). Con ese nombre uno espera una historia ñoña, pero nada de eso. Con la precisión de un cirujano Andersson disecciona lo ridículos que podemos llegar a ser ante un amor que se acabó o no correspondido. La leí después de ‘Oscuridad Total’, de Renata Adler (Sexto Piso), y creo que son una buena pareja de baile.

– ‘Una historia personal’, de Katharine Graham (Libros del KO). Me encantan los libros de memorias y si tengo que elegir uno de los que he leído este año (de personajes tan variopintos como Cebrián, Tracey Emin o Grande Marlaska) me quedo con este. Es la historia de la mujer que presidió el Washington Post en momentos como el Watergate, pero sobre todo es el relato de cómo una mujer se da cuenta de que no tiene que estar sometida a ningún hombre.

– ‘Piscinas Vacías’, de Laura Ferrero (Alfaguara). En la mayoría de listas del año se colarán con toda justicia el ‘Manual para mujeres de la limpieza’ (Alfaguara)’, de Lucia Berlin, o ‘Qué vergüenza’ (Seix Barral), de Paulina Flores. Pero si me tengo que quedar con un libro de relatos de 2016 es éste, porque la Ferrero (me) ha escrito todos los cuentos que quería escribir yo. Gracias.

– ‘Rayos’, de Miqui Otero (Blackie Books). Es uno de esos libros generacionales, la historia de una pandilla de amigos con Barcelona como trasfondo. A ratos pensé si Otero tiene algún parentesco secreto con Kiko Amat.

– ‘El ruido del tiempo’, de Julian Barnes (Anagrama). No pienso decir nada para convenceros, a Barnes hay que leerlo siempre. Siempre.

 

*** Este 2016 también tengo que hablar de tres chascos muy grandes:

1. ‘Tan poca vida’, de Hanya Yanagihara (Lumen). Mil páginas INFAMES. Ese momento en el que en lugar de empatizar con el dramón de uno de los protagonistas -el pobre Jude- solo quieres llamarlo tonto y desearle lo peor. Y la traducción también es pésima.

2. ‘Las chicas’, de Emma Cline (Anagrama). Un hype, sin más. Los personajes tienen menos profundidad que un chupito de agua, especialmente la Evie adulta.

3. ‘Los últimos días de Adelaida García Morales’, de Elvira Navarro (Random House). Más allá de la polémica levantada por Víctor Erice mi problema es que no entendí qué quería contar Navarro. Una sucesión de escenas a las que no le vi sentido alguno y con un epílogo inenarrable. Me gustó mucho ‘La trabajadora’, supongo que de ahí el chasco.

 

 

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Y mi canción de 2016.

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