Música para feos

by Lara Hermoso

Yo ya le había perdido, porque había jugado mal mi partida, y él la suya conmigo. Como dijo durante una de nuestras peleas, con la lucidez de la desesperanza: ni él había sabido merecerme, ni yo había sabido ganar mi lugar. Volví a escuchar un par de veces aquella noche la canción de mis pecados. La última vez a oscuras, tumbada en el sillón, sin dejar de sonreír. No podía saber si él pensaba en mí, a menudo o raramente. Por no saber, no sabía si yo no era una de varias, ni siquiera la más memorable. Pero supe que aquello que yo estaba haciendo, pensar en él y hacerlo con amor, sin resentimiento y sin ansiedad, aceptando haberle perdido y no poder recuperarle, me hacía mejor y más feliz de lo que había podido ser mientras estaba empeñada en extenderle la factura de nuestro descalabro. Mi corazón sabía desde siempre, aunque a mí me hubiera costado tanto admitirlo, que tenía que limpiarse de aquella inmundicia para poder seguir prestándome el servicio que le era propio. Para volver a exponerse, con alguien que lo haría mejor que él, alguien que sería quien yo necesitaba como Ernesto no había acertado a serlo. Alguien a quien volvería siempre, en todas las horas oscuras, en todas las orillas tristes, en todas las noches solitarias.

Música para feos’, de Lorenzo Silva.

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{Y que cada uno ponga la canción que quiera}

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