Atonement

"Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde"

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Patrick Modiano, Nobel de Literatura

Peter Englund anuncia que Patrick Modiano es el nuevo premio Nobel de Literatura. Y la reacción del escritor francés.

Modiano y nosotros. Por José Carlos Llop.

Antonio Jiménez Barca entrevistó a Patrick Modiano en 2009: “El París de mis novelas nace de las cosas que me impresionaron cuando era un adolescente. Es como un cuadro de Magritte”.

Patrick Modiano: La memoria y la niebla.

Vila-Matas sobre Modiano. Y Vila-Matas sobre Modiano tras saber que es el nuevo Nobel de Literatura.

Françoise, Michel, Patrick.

En 1970, Modiano tenía 24 años y dos novelas.

“Modiano is the poet of the Occupation and a spokesman for the disappeared”.

“Patrick Modiano nació demasiado tarde para sus críticos, porque se dedicó a recrear la neblina y los personajes que la posguerra dejó en su memoria”.

Los cinco libros de Modiano que debes leer.

Modiano en la portada de Libération.

Escribe Patrick Modiano en ‘En el café de la juventud perdida’: «Todo va a volver a empezar, igual que era antes. Los mismos días, las mismas noches, los mismos lugares, los mismos encuentros. El Eterno Retorno».

*
Y una canción.

Escribir como un niño

«Escribir es lo más creativo, lo más gozoso, el soplo que da vida a las figuras aún inertes, lo que sería en el cine poner la cámara en acción o tomar sus pinceles el pintor tras algunos bocetos, pero también es lo más delicado y lo más arduo. Yo siempre me acerco al atril con el temblor del enamorado primerizo en los albores de una cita. Y por querer, yo quisiera escribir como un niño a quien el hombre sabio y experimentado con destrezas adquiridas en muchos años de soledad y de estudio, viene a rendirle pleitesía, a ofrecerle presentes, como si el niño fuese un rey caprichoso y tiránico, pero legítimo y único rey al fin. Tantas mañanas de escritura, tantos atardeceres de descansar la mejilla en la mano, los ojos escocidos de tanto leer… Qué sé yo, todo eso cansa, y a veces aburre y desanima… Pero el niño es incansable y juega sin parar, y cuando el sabio duerme con su camisón y su gorro con borla, el niño sigue jugando con botones y cajas de cartón que son ejércitos y reinos y batallas, poniendo en el mundo un orden nuevo, contando para sí las historias secretas que el ciego corazón le dicta. Así es como me gustaría escribir y así es como sueño que escribo en mis buenos momentos de inspiración».

‘El balcón en invierno’, de Luis Landero.

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Y una canción.

¿Qué fue primero?

Javier Cercas sobre Chusé Izuel.

‘Farther away’. Franzen sobre Foster Wallace.

El ‘Aullido’ de Allen Ginsberg.

‘Los malditos’ que reunió Leila Guerriero.

William S. Burroughs, el maldito más maldito. Y Juan Gelman sobre Burroughs.

Rimbaud.

La ‘Última carta’ de Ted Hughes a Sylvia Plath.

“Simplemente no acepto las condiciones de la vida”.

Y esto de Charles Bukowski.

Escribe Nick Hornby en ‘Alta fidelidad’: “¿Qué fue primero: la música o la tristeza? ¿Me dio por escuchar música porque estaba triste? ¿O es que estaba triste porque escuchaba música? ¿No te convierten todos esos discos en una persona de tendencia melancólica?

(…)

Las personas más desgraciadas que yo he conocido, románticamente hablando, son los que tienen un desarrollado gusto por la música pop. Y no sé si la música pop es la causante de esta infelicidad, pero sí tengo muy claro que han escuchado esas canciones infelices desde hace más tiempo del que llevan viviendo una vida más o menos infeliz”.

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Y una canción.

Qué todo

Escuchad a David Letterman haciendo radio con 21 años.

‘La ratonera’. Por Raúl del Pozo.

Esta entrevista a Roberto Saviano.

Mucho más que comer placenta.

Nórdica ilustrando a Walt Whitman.

Damien Hirst está escribiendo su autobiografía.

Radio hecha en Somalia por periodistas locales a los que han formado previamente.

‘Doctor Zhivago’ es propaganda anticomunista.

Así combate Brian Eno el bloqueo mental.

Villoro, Guerriero y Caparrós para aprender crónica periodística.

Las teorías conspiratorias sobre la muerte de Kurt Cobain.

Escribe Martin Amis en ‘La viuda embarazada’:

– Mmm… Es duro de aceptar, pero recuerda esto: el mundo tiene mal gusto. Se decanta por lo obvio.
– ¿Y qué es lo obvio?
– Vamos, sabes a lo que me refiero. Lo superficial. Su físico puede gustar a los vulgares, Lily. Pero tú eres mucho más inteligente y más interesante.
– Mmm… Gracias. Pero sé lo que va a pasar. Te vas a enamorar de ella. No es que tengas esperanzas, claro. Pero lo harás. Cómo no. Tú. Tú te enamoras de cualquier cosa que se mueva.

*
Y una canción.

Gregorio Morán sobre la dimisión de Suárez y el papel del Rey

“En resumen, que a Adolfo Suárez le obligaban a dimitir unas “circunstancias” oscuras que él no quería precisar, pero sí tenía la voluntad de dejar bien sentado que no le echaban -“Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido…”-. Ese “nadie” no podía ser otro que el Rey, que si no se lo había pedido explícitamente, le había dado motivos para interpretar que lo mejor era que se fuera.

[…]

Siempre se había creído -porque así debió desearlo tanto el Rey como Adolfo Suárez, y así lo contaron Josep Melià y demás voceros- que antes de leer su discurso de dimisión y despedida, Suárez había tenido la gentileza de enviar el texto a La Zarzuela, para que el Rey y su gente lo supervisara. Un gesto de respeto hacia Su Majestad. No sólo no fue así, sino todo lo contrario. Puesto que Adolfo no estaba dispuesto a hacerlo llegar previamente a La Zarzuela, el Rey mandó a su secretario político, Sabino Fernández Campo, a personarse en Moncloa y supervisar el texto antes de su grabación.

[…]

“Me voy sin que Nadie me lo haya pedido” no estaba en el texto que Suárez iba a leer.

[…]

De todas maneras, lo que podemos asegurar hasta el día de hoy consiste en lo siguiente: Adolfo Suárez, en su intervención definitiva en RTVE, hacía una referencia distante y obvia a la Corona, pero dejaba en el aire las suposiciones sobre “las actuales circunstancias”. Después de la visita del secretario del Rey aparece la “significativa” frase: “Me voy sin que Nadie (Su Majestad) me lo haya pedido”. Lo cual era incierto. El Rey le hizo saber que debía irse, porque amenazaban un golpe de Estado y creía tener el único ungüento que podría curar la situación: un gobierno de gestión y unidad presidido por Alfonso Armada”.

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“El día 23F Suárez se convierte en el paradigma de la democracia, en el líder de una transición que en esencia él representa, tanto, que los golpistas le consideraron como objetivo primordial a derribar y humillar. El mismo día que él, ante el conjunto de la sociedad española, se ganó todos los galones que jamás nadie habría de ganar en el periodo democrático. Pero ese mismo día ha cavado definitivamente su fosa política. Su gesto digno y valiente es el RIP de su carrera política. Ya nada podrá ser igual; ni recuperado, ni superado, ni redimido. Hubiera sido igual ponerse de rodillas ante los invasores del Parlamento, o meterse debajo de la butaca azul.

[…]

El 24 de febrero de 1981, con el país acongojado y él exultante, lo único que de seguro no se le pasó por la cabeza fue retirarse. Al contrario, si se había podido deshacer de la conjura hasta su fracaso total, ¿acaso no era el momento de volver a la situación anterior? Desenmascarados los golpistas, y muy especialmente su acérrimo enemigo personal, Alfonso Armada, no había ninguna razón para que él no pudiera seguir siendo el presidente ¿O sí la había?
La respuesta la dio el Rey la misma mañana del 24 de febrero, cuando Adolfo, aún presidente, le pidió a Juan Carlos expresamente que quería seguir y éste le respondió que ése era ya un capítulo cerrado. O en otras palabras, una cosa era que los golpistas hubieran fracasado en la envergadura de su plan y de sus objetivos, y otra que siguieran existiendo las razones primordiales que habían urdido la conspiración y organizado el golpe. Adolfo Suárez no podía ser presidente. Y esta imposibilidad, impuesta por los poderes fácticos como algo incontestable, sería el baldón que Suárez tratará de quitarse cruzando un desierto durante diez años. Para que llegara un momento que el Rey se tragara sus palabras, y los golpistas y los poderes fácticos sus miserias. Será el techo que Adolfo nunca entendió hasta que hubo de rendirse a la evidencia. Todo él, hiciera lo que hiciera, estaba amortizado”

Fragmentos extraídos del más que recomendable libro de Gregorio Morán: ‘Adolfo Suárez. Ambición y destino’.

Y también esta entrevista en Jot Down a Gregorio Morán.

Patti Smith

‘Éramos unos niños’.

Fue el verano en que murió Coltrane. El verano de “Crystal Ship”. Los hippies alzaron sus brazos vacíos y China hizo detonar la bomba de hidrógeno. Jimi Hendrix prendió fuego a su guitarra en Monterey. AM Radio retransmitió “Ode to Billie Joe”. Hubo disturbios en Newark, Milwaukee y Detroit. Fue el verano de la película ‘Elvira Madigan’, el verano del amor. Y en aquel clima cambiante e inhóspito, un encuentro casual cambió el curso de mi vida.
Fue el verano en que conocí a Robert Mapplethorpe.

***

‘El mar de coral’.

Se puso las bolsas húmedas en los párpados cerrados y, al apretar, se sumergió en una serie de fotogramas, una pálida orquídea estrujada por una mano aún más pálida, una muchacha sin alhajas que ofrece su cuello desnudo. Deseo, un líquido, que le corre por la garganta, el pecho, que se desliza por sus rodillas abiertas. Él se quedó en la evanescente sombra. El llanto de la muchacha le despertó repugnancia mezclada con amor. Un amor que solo Cupido podría abrazar en la travesura del sueño. Y que solo M podría abrasar en la crueldad del despertar.

***

‘Tejiendo sueños’

Recorriendo el terreno cubierto de plumas dejando caer frases como:

“He estado en lugares peores
He estado en mejores
He visto mucho mundo…”
Y lo único que quieres es una mano tendida
Que te saque del lodazal, de la belleza.
Que te levante…

***

Patti Smith & Robert Mapplethorpe en fotos. Y en vídeo.

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Y una canción.

(Entre)Guerras

“¿Quién dijo aquello de que escribir en España es llorar?”

Richard Ford leyendo a Raymond Carver.

Fascismo, Rusia y Ucrania.

Gramática y excremento.

“Yo quería ser Ray Loriga de mayor y ahora que lo soy no lo soporto”.

El incesto y Christine Angot.


Esta entrevista de Jorge Carrión a Martín Caparrós.

Siguiendo los pasos de Jack Keourac.

La tristeza heroica de los meteoros. Por Ricardo Menéndez Salmón.

¿Por qué algunas personas recuerdan siempre sus sueños y otras no pueden hacerlo nunca?

En nombre de la literatura.

Literatura y veneno. Por Claudio Magris.

Treinta años de The Smiths.

Escribe Anaïs Nin en ‘Henry y June’: “necesito una mente mayor, un padre, un hombre más fuerte que yo, un amante que me guíe en el amor, porque todo lo demás es demasiado autocreado. El impulso de crecer y de vivir intensamete es tan imperioso en mí que me es imposible resistirme a él. Trabajaré, amaré a mi marido, pero también me realizaré a mí misma”.

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Y una canción.

I would prefer not to

El amor es móvil.

‘Rosario de desgracias’. Por Pedro Simón.

“En su tránsito desde la condición de ídolo juvenil hasta el malditismo pop, Justin Bieber parece llevar mucho tiempo buscando su propio disparo en el culo”. Por David Gistau.

El punto G.

Escribe Yoldi sobre la infanta Cristina: ‘Como una imputada más’.

Pérez Reverte sobre ‘Esta administración infame’.

Así eran las antiguas instalaciones de la NASA.

Una guía de Londres para bibliópatas.

Joan Didion escribió sobre ‘Manhattan’ de Woody Allen en 1979.

David Remnick sobre Putin y los Juegos Olímpicos de Sochi.

El club de los poetas muertos. Y una entrevista a Juan Gelman en 1992.

Unos cuantos poemas de Michel Houellebecq.

‘Dame el tuyo, toma el mío’. Por Gabriela Wiener.

Escribe Kiko Amat en ‘Cosas que hacen BUM’: “La obsesión es el gemelo maligno de la pasión; van juntos de la mano hasta que uno asesina al otro, y al final solo queda el beso solitario y frío de la obsesión”.

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Y una canción.

Inventar desinventando

Entre el absurdo y el espanto: así espiaba la Stasi.

“Hay un momento decisivo en la vida del niño, ese día en que descubre que las ostras están buenas y besar con la lengua no da asco”, Andrés Trapiello.

La industria de la marihuana en Canadá (con uso medicinal).

Los whistleblowers: Eduard Snowden, Bradley/Chelsea Manning y Julian Assange.

Jacinto Antón sobre las memorias de Vasili Záitsev, el francotirador de Stalingrado.

Janet Malcolm sobre Gertrude Stein y Alice Toklas.

Leila Guerriero sobre Juan Gelman.

Imprescindible esta entrevista al imprescindible Ricardo Menéndez Salmón.

Leonardo Padura es el hereje de Mantilla.

David Remnick sobre Barack Obama.

El periodista Nacho Mirás narra en primera persona su lucha contra el cáncer. Y Jabois sobre Mirás.

El cuentista Andrés Neuman sobre el cuentista Eloy Tizón.

El rey de los representantes de futbolistas.

‘El Gran Lebowski’ versión videojuego.

“Y en una cita, la pregunta-filtro que más veces he utilizado es la de cuál es tu libro favorito”. Y después de eso inevitable: ‘Dime qué lees y veré si me acuesto contigo’.

Escribe Zadie Smith en ‘Dientes blancos’: “Pero Archie no había empezado el año intoxicándose con ayuda de una manguera de aspiradora porque estuviera enamorado de su mujer, sino por haber vivido con ella tantos años sin estar enamorado”.

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Y una canción.

Mis libros favoritos de 2013

1. ‘La trama nupcial’ de Jeffrey Eugenides.

2. ‘Coral Glynn’ de Peter Cameron.

3. ‘El sermón sobre la caída de Roma’ de Jérôme Ferrari.

4. ‘El sentido de un final’ de Julian Barnes.

5. ‘Operación dulce’ de Ian McEwan.

6. ‘La hora violeta’ de Sergio del Molino.

7. ‘Limónov’ de Emmanuele Carrère.

8. ‘Una historia sencilla’ de Leila Guerriero.

9. ‘Dos historias nada decentes’ de Alan Benett.

10. ‘Aquí yacen dragones’ de Fernando León de Aranoa.

11. ‘El camino de ida’ de Ricardo Piglia.

12. ‘Todo lo que una tarde murió con las bicicletas’ de Llucía Ramis.

*
Y una canción.